Es por eso que, el que es verdaderamente revolucionario es consecuente con la causa de los oprimidos, por lo mismo solo tiene dos alternativas: o se triunfa, o se muere, porque nuestro proyecto no tiene reversa, por eso los soldados de Marulanda somos diferentes y el comandante ALFONSO CANO así nos lo ha ratificado. De la misma forma miles de combatientes tomaron su trinchera sin vacilación, ratificando también que el decoro es más fuerte que el dolor, y la perversidad de un régimen ignominioso, que su soberbia no le permite una salida política y dialogada al grave conflicto social y armado porque simplemente la paz, no le es tan rentable, como si lo es la guerra.