Este sábado se cumple un año del atroz asesinato de líder libio Muhammar Gadaffi. El 20 de octubre de 2011, unos días después de haber estado en Trípoli, la Secretaria de Estado Hilary Clinton vio la noticia por televisión y ante las cámaras, también de televisión, exclamó: “Venimos, vimos y él murió”. Menos de un año más tarde, el embajador que había enviado a Benghazi, Chris Stevens, era asesinado por los mismos grupos que su gobierno había entrenado, armado y asesorado para matar a Gadaffi y a miles de otros libios.